Aceites Esenciales y Seguridad en residencias de mayores.

Reglas de oro de seguridad para usar aceites esenciales en residencias

En cuanto aparece la palabra “aceites esenciales” en una residencia, casi siempre surge la misma reacción:
miedo.

Miedo a alergias, a interacciones con la medicación, a “liarla” con piel frágil, a que el equipo piense que estás haciendo algo “alternativo”.

Ese miedo es comprensible, pero tiene un efecto colateral:
muchas terapeutas ocupacionales renuncian a una herramienta que podría ayudar a regular emociones, disminuir cierta agitación y mejorar el clima de la residencia.

La buena noticia es que la seguridad con aceites esenciales en personas mayores no es un misterio: se construye a partir de unas pocas reglas de oro muy claras.

En este artículo las resumo en forma de errores frecuentes y qué hacer en su lugar.

1-Aplicar aceites sin diluir sobre piel frágil

Uno de los errores más peligrosos en geriatría es aplicar aceites esenciales puros directamente sobre la piel, especialmente en:

  • personas con piel muy fina,
  • hematomas frecuentes,
  • úlceras,
  • tratamientos que afectan la integridad cutánea.

Aunque se trate de aceites “suaves”, la piel de la persona mayor no es una piel estándar. La probabilidad de irritación o molestia es mayor, y cualquier reacción genera desconfianza en el equipo.

Regla de oro:
En geriatría, los aceites esenciales siempre diluidos y en concentraciones bajas, adaptadas a:

  • la zona (manos no es lo mismo que espalda),
  • la persona,
  • el objetivo (no es igual un masaje puntual que una simple aplicación de apoyo).

Y PRIORIZA LA VIA OLFATIVA MINIMIZA RIESGOS más si estas empezando y no tienes formación en aromaterapia cientifica ni supervisión de un profesional.

2-No tener en cuenta la situación clínica de la persona

Otro error habitual es introducir aceites esenciales sin revisar mínimamente el contexto clínico:

  • ¿Hay patología respiratoria (EPOC, asma, broncoespasmo)?
  • ¿Hay antecedentes de alergias relevantes?
  • ¿Hay hipersensibilidad conocida a perfumes u otros productos?

No necesitas convertirte en médica, pero sí hacer una pantalla rápida antes de introducir la Aromateca en un caso.

Regla de oro:
Antes de usar aceites esenciales por primera vez con una persona mayor:

  • revisa con enfermería o en la historia si hay antecedentes de alergias importantes,
  • presta atención especial a patología respiratoria activa,
  • observa con más cuidado la respuesta inicial (si hay quejas, molestias, rechazo… se retira y se reevalúa).

Y priorizando la via olfativa con pautas claras como aprenderas en sentiressen, minimizas cualquier riesgo.

3-Usar “aceites de moda” en vez de una selección segura

Es fácil dejarse llevar por:

  • mezclas compradas por internet,
  • aceites muy potentes o irritantes,
  • recomendaciones pensadas para población general, no para geriatría.

En residencia, esto complica mucho la seguridad y la explicación al equipo.
Si nadie sabe exactamente qué hay en ese frasco o qué perfil tiene, es difícil defenderlo.

Regla de oro:
En lugar de abrir la puerta a “todo lo que existe”, es más seguro trabajar con una selección limitada y bien conocida.

En la Aromateca Geriátrica Esencial trabajo solo con 6 aceites:

  • limón
  • naranja dulce
  • geranio
  • lavanda fina
  • eucalipto radiata
  • vetiver

Seleccionados por:

  • tolerancia en población mayor (bien utilizados),
  • efecto emocional relativamente predecible,
  • versatilidad en la vida diaria de la residencia.

Pocas piezas, muy bien conocidas, dan mucha más seguridad.

4. Saturar el ambiente con difusores encendidos sin criterio

Encender un difusor “toda la mañana” en una sala donde entran y salen residentes con perfiles muy distintos es otro error frecuente.

Puede parecer buena idea, pero genera:

  • sobrecarga olfativa,
  • rechazo en algunas personas,
  • sensación de “olor permanente” en el equipo,
  • dificultad para saber qué dosis ha recibido cada residente.

Regla de oro:
Usar el difusor como un recurso puntual y acotado en el tiempo, por ejemplo:

  • 10–15 minutos antes de una actividad concreta,
  • momentos específicos del día (no todo el día de fondo),
  • siempre con opción clara de ventilación.

Y, muy importante: avisar al equipo de lo que estás haciendo.

5. No explicar al equipo qué estás haciendo

Uno de los grandes riesgos de seguridad no es técnico, es comunicativo.

Cuando empiezas a usar aceites esenciales “en pequeño” sin explicarlo bien a enfermería, auxiliares o dirección, pueden aparecer:

  • rumores,
  • desconfianza,
  • sensación de que estás “probando cosas raras”.

Regla de oro:
Tener un discurso simple y claro:

“Estamos utilizando una Aromateca con solo 6 aceites esenciales, con diluciones adaptadas a personas mayores, para trabajar regulación emocional y bienestar como intervención no farmacológica. Todo queda registrado en el plan de TO.”

Explicarlo así reduce mucho el miedo y facilita que el equipo te vea como profesional, no como alguien que “experimenta”.

6. No registrar lo que haces

Otro error importante: hacer intervenciones con aceites esenciales, pero no dejar constancia en:

  • el PIA,
  • la hoja de seguimiento de TO,
  • o la historia clínica.

Sin registro:

  • no puedes demostrar resultados,
  • no hay trazabilidad si alguien pregunta,
  • te dejas más expuesta profesionalmente.

Regla de oro:
Crear un registro mínimo, muy rápido de rellenar, que incluya:

  • fecha,
  • situación (taller, rutina, momento de agitación…),
  • aceite(s) utilizados y vía,
  • respuesta observada (participación, agitación, expresión emocional…).

No es burocracia vacía: es parte de tu seguridad y de la legitimidad de lo que haces.

7. Sentirte sola con toda la responsabilidad

Muchas terapeutas sienten que, si pasa cualquier cosa, serán las únicas responsables por haber propuesto algo “no farmacológico”.

Esta sensación hace que, por prudencia, decidan no hacer nada.

Regla de oro:
Desde el inicio, integrar la Aromateca en el plan de Terapia Ocupacional del centro, y siempre que sea posible:

  • comentar los casos complejos con enfermería y/o médico de referencia,
  • documentar los objetivos y la intervención como harías con cualquier otro programa.

No estás inventando algo al margen del sistema: estás introduciendo una herramienta sensorial dentro del marco del equipo.

Conclusión: seguridad como base para poder aprovechar la Aromateca

Usar aceites esenciales en geriatría puede ser muy seguro si:

  • eliges bien los aceites,
  • respetas dosis y diluciones,
  • acotas tiempos de exposición,
  • explicas lo que haces,
  • y registras tus intervenciones.

La Aromateca Geriátrica Esencial nace precisamente para ayudar a que todo esto sea más fácil:

  • pocos aceites, muy claros,
  • criterios de selección explícitos,
  • fichas prácticas con usos, precauciones y sugerencias de registro.

Si quieres profundizar en cada uno de los 6 aceites que utilizo en la Aromateca y ver ejemplos concretos de uso seguro en residencia, puedes descargar la guía completa y empezar a trabajar desde un marco sólido.

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