Reserva cognitiva en geriatría y papel del olfato

Reserva cognitiva en geriatría: el papel olvidado del olfato en la estimulación cognitiva.

La reserva cognitiva en geriatría no se entrena solo con lectura y juegos de mesa: también puede trabajarse mediante entrenamiento olfativo estructurado que activa emoción, memoria afectiva y varias funciones cognitivas a la vez. En residencias y centros de día, cada protocolo olfativo bien diseñado puede convertirse en una intervención de estimulación cognitiva compleja, especialmente útil en personas con demencia o baja motivación para tareas formales.

Qué entendemos por reserva cognitiva en geriatría

Una “capacidad extra” construida a lo largo de la vida

Cuando hablamos de reserva cognitiva en geriatría, nos referimos a esa “capacidad extra” que tiene el cerebro para seguir funcionando a pesar de la edad o de una patología. No es magia ni algo abstracto: se construye a lo largo de la vida a base de experiencias cognitivamente ricas: educación, trabajo, actividades de ocio con carga cognitiva, relaciones significativas…

La reserva cognitiva en geriatría no se entrena solo con lectura y juegos de mesa: también puede trabajarse mediante entrenamiento olfativo estructurado que activa emoción, memoria afectiva y varias funciones cognitivas a la vez.

En la práctica, dos personas con un deterioro cerebral parecido en la neuroimagen pueden presentar niveles de autonomía muy diferentes. La que ha acumulado más reserva cognitiva será capaz de compensar mejor las pérdidas y mantener durante más tiempo funciones como la atención, el lenguaje o la memoria funcional.

Por qué importa tanto en residencias y centros de día

En tu día a día como terapeuta ocupacional, la reserva cognitiva se traduce en:

  • Residentes que, pese a tener diagnóstico de demencia, aún se enganchan a tareas significativas.
  • Personas muy mayores que siguen encontrando estrategias para participar en las actividades.
  • Diferencias claras en cómo cada residente responde a los cambios de rutina, al estrés o a una hospitalización.

La buena noticia es que, aunque gran parte de esta reserva se construye antes de la vejez, todavía podemos estimularla y sostenerla con las intervenciones adecuadas. Y aquí es donde solemos irnos casi en exclusiva a lectura, fichas o juegos de mesa… dejando fuera una vía sensorial potentísima: la vía olfativa.

Cuando pensamos en reserva cognitiva… pero solo vemos fichas y lectura.

El sesgo hacia lo “cognitivo clásico”

Es lógico: la mayoría de las herramientas que se nos han enseñado para trabajar cognición son visuales, verbales y muy formales. Cuadernos de ejercicios, sopas de letras, cálculo, memoria de trabajo, juegos de mesa estructurados…

Esto tiene varias consecuencias:

  • Asociamos “estimulación cognitiva seria” con mesas, papel, lápiz y fichas.
  • Todo lo que no se parezca a eso se percibe como “más sensorial”, “más lúdico” o, directamente, menos clínico.
  • La reserva cognitiva queda mentalmente ligada a este tipo de tareas, y cuesta ver otras vías.

Limitaciones de los juegos formales en demencia y baja motivación

En muchas residencias te encuentras con residentes que:

  • No quieren saber nada de “fichas” porque les recuerdan al colegio o a pruebas.
  • Se agotan rápidamente en tareas que exigen esfuerzo sostenido de lectura o cálculo.
  • Tienen dificultades para comprender consignas complejas, pero conservan capacidad de responder a estímulos emocionales y sensoriales.

Si solo pensamos en reserva cognitiva a través de este tipo de tareas, dejamos fuera a un porcentaje importante de la población de tu unidad. Y, sin embargo, estas personas pueden beneficiarse enormemente de intervenciones que activen sus redes emocionales y de memoria afectiva, como el entrenamiento olfativo natural.

La vía olfativa: puerta directa a emoción y memoria afectiva.

Aromas y sistema límbico: trabajar emoción + cognición a la vez

La vía olfativa tiene una característica neuroanatómica clave: conecta de forma directa con el sistema límbico, implicado en emoción, memoria afectiva y motivación. Cada vez que presentas un aroma, no solo estás estimulando un sentido; estás activando redes que influyen en cómo se siente la persona, qué recuerda y cómo participa.

Eso significa que, al trabajar con aromas naturales, puedes:

  • Despertar recuerdos significativos.
  • Movilizar emociones asociadas a experiencias pasadas.
  • Favorecer la motivación para interactuar y responder.

Y todo esto es materia prima cognitiva: no es un “extra sensorial”, es la base sobre la que se apoyan atención, memoria, lenguaje y capacidad de asociación.

Entrenamiento olfativo = estimulación cognitiva compleja

Cuando planteas una sesión de entrenamiento olfativo bien guiada con un aroma nuevo, estás activando a la vez:

  • Atención focal: la persona detecta y mantiene el olor.
  • Discriminación: compara, decide a qué se parece o en qué se diferencia.
  • Lenguaje: intenta nombrar el aroma, describir matices, buscar palabras.
  • Asociación: conecta con recuerdos, contextos, escenas, personas y emociones.

Es decir, en un solo estímulo, estás trabajando varias funciones cognitivas relevantes para la reserva cognitiva, sin necesidad de recurrir a materiales complejos ni tareas largas.

Diferencia entre “que huela bien” y protocolo clínico de reserva cognitiva.

Difusor ambiental vs. entrenamiento olfativo estructurado

Aquí está una de las claves del posicionamiento clínico de Sentiressen: no es lo mismo poner un difusor “para que huela bien” que diseñar un protocolo aromático personalizado con objetivo cognitivo explícito.

  • Difusor “para buen olor”:
    • No tiene objetivo clínico definido.
    • No hay guía de exploración ni registro de respuesta.
    • Es difícil de argumentar ante el equipo como intervención de TO.
  • Protocolo de entrenamiento olfativo orientado a reserva cognitiva:
    • Define un objetivo (por ejemplo, activar atención y asociación en un residente con apatía).
    • Escoge un aroma concreto, adecuado y seguro.
    • Incluye pasos claros: presentación del aroma, exploración guiada, preguntas, tiempo de respuesta, cierre.
    • Registra lo que ocurre (antes / después, calidad de la respuesta, participación).

Objetivos, pasos y registro: lo que convierte el olor en intervención clínica

Ese trío —objetivo, estructura y registro— es lo que diferencia el “bienestar aromático” de una vía terapéutica no farmacológica sólida. Ahí es donde puedes mirar a tu equipo y explicar:

“Esta sesión no es solo para que el ambiente sea agradable; es un entrenamiento olfativo que estimula atención, lenguaje y memoria afectiva en esta persona.”

Aromatología geriátrica como complemento a los juegos cognitivos clásicos.

Por qué no se trata de sustituir, sino de añadir una vía sensorial potente

La aromatología geriátrica no viene a sustituir la lectura, las fichas o los juegos de mesa, sino a sumar una vía sensorial especialmente útil en:

  • Personas con demencias moderadas o avanzadas.
  • Residentes con baja motivación para tareas formales.
  • Situaciones de cansancio, apatía o rechazo a “ejercicios”.

Mientras las tareas clásicas requieren muchas veces esfuerzo consciente, el estímulo olfativo entra de forma natural y es percibido, a menudo, como algo agradable y no amenazante.

Casos en los que el olfato abre puertas que las fichas no consiguen

Piensa en ese residente que siempre dice “yo ya no sirvo para esto” cuando le pones un cuaderno delante, pero que:

  • Sonríe al oler naranja dulce y comenta “me recuerda a los Reyes Magos”.
  • Se anima a contar cómo se preparaba la comida en su casa.
  • Participa en una pequeña conversación a partir de ese recuerdo.

Aquí estás viendo la reserva cognitiva en acción: la vía olfativa ha activado redes de memoria afectiva que luego se traducen en lenguaje, atención sostenida y participación.

El papel de la historia aromática en la reserva cognitiva.

Preferencias, rechazos y afinidad aromática

No todas las personas responden igual a los mismos olores. Por eso, incluso a un nivel básico, es útil contar con un mini registro de historia aromática: qué aromas les gustan, cuáles rechazan, con qué experiencias los asocian.

Con esa información puedes:

  • Seleccionar aromas con alta probabilidad de ser aceptados.
  • Evitar olores que activen recuerdos negativos o rechazo intenso.
  • Aprovechar la afinidad aromática para mejorar la participación.

Cómo una buena elección de aroma mejora participación y adherencia

Cuando eliges un aroma alineado con la biografía de la persona, aumentas:

  • La probabilidad de que quiera oler y repetir.
  • La duración de la interacción.
  • La calidad de las asociaciones y recuerdos que emergen.

Eso se traduce en más tiempo de entrenamiento cognitivo efectivo con muy poca fricción.

Impacto preventivo y cotidiano de las micro rutinas olfativas.

5–10 minutos de entrenamiento olfativo, 2–3 veces por semana

No necesitas sesiones largas ni complejas para empezar a trabajar reserva cognitiva desde el olfato. La ficha TX-50 plantea precisamente la integración de pequeñas rutinas olfativas de 5–10 minutos, 2–3 veces por semana, como microentrenamientos de baja carga y alto impacto.

Ejemplos de integración en el día a día:

  • Antes de una actividad grupal, para activar atención y lenguaje.
  • En un momento de calma con un residente con apatía, para abrir conversación.
  • Como ritual breve en determinadas franjas horarias (mañana / tarde).

De “actividad bonita” a intervención argumentable ante el equipo

La clave está en documentar lo que haces:

  • Qué aroma has usado y por qué.
  • Qué objetivo cognitivo perseguías.
  • Qué cambios has observado en participación, expresión o conducta.

Así, dejas de tener una “actividad bonita” para pasar a una intervención clínica argumentable ante el equipo y la dirección, alineada con tu rol profesional como TO.

Próximo paso: empezar con la Aromateca Geriátrica Esencial.

Si quieres pasar de la teoría a la práctica sin perderte en catálogos de aromas, el siguiente paso lógico es apoyarte en un recurso estructurado como la Aromateca Geriátrica Esencial, que reúne 6 aceites esenciales seguros y eficaces para trabajar bienestar emocional, cognitivo y relacional en geriatría.

Con ella podrás:

  • Partir de una selección acotada y pensada para residencias.
  • Diseñar mini protocolos de entrenamiento olfativo con objetivos claros.
  • Empezar a vincular cada aroma con funciones cognitivas concretas (atención, memoria, lenguaje, asociación) y documentar resultados.

👉 Si todavía no la tienes, puedes descargar la Aromateca Geriátrica Esencial y utilizarla esta semana para diseñar tu primera micro sesión de reserva cognitiva con un solo aroma.

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