3 motivos clínicos para dejar de infravalorar el olfato en residencias de mayores.
Hay, al menos, tres motivos para dejar de infravalorar el olfato en residencias de mayores: su impacto inmediato en el estado emocional y el clima de la unidad, su relación con la memoria afectiva y la participación en actividades, y su potencial como vía terapéutica no farmacológica en contextos de alta carga asistencial. Con ejemplos sencillos y una buena selección de aromas, como la que ofrece la Aromateca Geriátrica Esencial, el terapeuta ocupacional puede integrar la estimulación olfativa en su práctica diaria de forma segura y estructurada.

Motivo 1: impacto sobre el estado emocional y el clima de la unidad
El primer motivo para dejar de infravalorar el olfato en residencias es tan sencillo como potente: un aroma adecuado puede cambiar el tono emocional de una sala en cuestión de minutos. Y eso, en turnos tensos o en unidades con mucho nivel de agitación, tiene un valor clínico evidente.
Mini caso clínico en un turno difícil
Imagina una unidad de personas con deterioro cognitivo moderado-avanzado a última hora de la tarde. Hay inquietud, llamadas constantes al timbre, pequeñas discusiones entre residentes y el equipo siente que “el turno se hace cuesta arriba”.
En ese contexto, introducir un estímulo olfativo suave, asociado a calma o confort (por ejemplo, uno de los aromas definidos en la Aromateca Geriátrica Esencial para favorecer relajación) puede ayudar a:
- Reducir el nivel general de tensión percibida.
- Facilitar que las personas se sienten, miren alrededor y se dispongan a participar en una actividad tranquila.
- Dar al equipo una sensación de mayor control sobre el ambiente, sin recurrir inmediatamente a intervenciones farmacológicas.
No se trata de apagar por completo la agitación, sino de modular el clima para que la intervención terapéutica y el cuidado diario sean más sostenibles.
Cómo aplicar aromas para modular el ambiente paso a paso
Un posible protocolo sencillo podría ser:
- Elegir el objetivo: por ejemplo, “favorecer un clima de calma suave antes de la cena”.
- Seleccionar el aroma: utilizando un aceite esencial de la Aromateca adecuado para calma y confort, evitando olores muy intensos o polarizantes.
- Definir la forma de difusión: difusor en una esquina de la sala, a baja intensidad, lejos de personas con antecedentes de migraña, asma u otras condiciones sensibles.
- Introducir el estímulo de forma progresiva: iniciar unos minutos antes de una actividad tranquila (música suave, reminiscencia, lectura), observando las reacciones.
- Registrar observaciones: cambios en la agitación, en el tono de voz, en la disposición a participar, en el clima general del equipo.
- Compartir resultados con el equipo: para generar lenguaje clínico alrededor de la intervención (“vemos que con este aroma y en esta franja, el clima mejora X”).
Este enfoque convierte el uso de aromas en una intervención deliberada, no en un gesto decorativo.
Motivo 2: olfato, memoria afectiva y participación en actividades.
El segundo motivo clínico tiene que ver con la relación entre olfato y memoria afectiva. Muchos recuerdos que “no salen” con preguntas directas sí emergen cuando se activa la ruta olfativa adecuada.
Ejemplo en una actividad grupal
Piensa en una sesión de reminiscencia en la que quieres trabajar “recuerdos de cocina y hogar”. Puedes utilizar fotos, música o conversación, pero si además incorporas un aroma vinculado a ese tema (por ejemplo, cítricos, pan, alguna especia suave), es probable que se activen:
- Comentarios espontáneos: “Esto huele como cuando…”
- Sonrisas y miradas entre residentes.
- Historias de vida que de otro modo quedarían ocultas.
En personas con demencia, incluso cuando el discurso es limitado, a veces el cuerpo responde: una respiración más profunda, una expresión facial más relajada, un gesto de acercamiento. Son indicadores valiosos de participación que el TO puede registrar.
Pautas para escoger y presentar aromas de forma segura
Para que este trabajo sea clínico y respetuoso, conviene seguir algunas pautas:
- Individualizar cuando sea posible: si conoces la biografía olfativa de la persona (oficio, entorno, gustos previos), prioriza esos olores.
- Evitar intensidad excesiva: mejor menos que más; un aroma invasivo puede generar rechazo o malestar.
- Cuidar el contexto: presenta el aroma en un momento en el que puedas observar la reacción, no en medio de mil estímulos.
- Registrar respuestas: tanto verbales (“me recuerda a…”) como no verbales (expresión, postura, contacto visual).
- Respetar siempre la decisión de la persona: si un aroma es claramente desagradable, se retira. No insistir “porque toca”.
La Aromateca Geriátrica Esencial te ayuda a reducir la incertidumbre de “¿qué aromas son adecuados para empezar?” ofreciendo una selección pensada específicamente para geriatría y para este tipo de situaciones.
Motivo 3: herramienta no farmacológica en contextos de alta carga asistencial.
El tercer motivo es especialmente relevante en residencias y centros de día: el sistema olfativo ofrece una vía de intervención breve y no farmacológica, adaptable a entornos con mucho trabajo y poco tiempo.
Microintervenciones olfativas integradas en la rutina
No todas las intervenciones tienen que ser grandes sesiones programadas. Algunos ejemplos de microintervenciones:
- Un aroma concreto en la sala de espera antes de una actividad que suele generar resistencia.
- Un estímulo olfativo breve antes de iniciar una tarea de autocuidado que la persona tiende a rechazar.
- Un pequeño “ritual de aroma” asociado a momentos de transición que suelen ser difíciles (levantarse, acostarse, cambio de sala).
Cada microintervención puede durar pocos minutos, pero multiplicadas a lo largo del día tienen impacto en:
- Cómo se vive el turno.
- La percepción de calidad de vida en la unidad.
- El desgaste emocional del propio equipo.
Empezar con la Aromateca Geriátrica Esencial como base estructurada
El riesgo, cuando se habla de “usar aromas”, es quedarse bloqueado por exceso de opciones o por miedo a no tener suficiente base neurocientífica. La Aromateca Geriátrica Esencial se diseña precisamente para eso: ofrecerte 6 aceites esenciales ya seleccionados para el contexto geriátrico, con una lógica clínica detrás.
Empezar con esta base te permite:
- Reducir el tiempo de búsqueda y prueba y error.
- Contar con un recurso que puedes presentar a la dirección como parte de una intervención no farmacológica estructurada.
- Ir construyendo lenguaje clínico alrededor del olfato (“para este tipo de situación usamos este aroma por estas razones…”).
La descarga de la Aromateca Geriátrica Esencial se convierte así en el paso natural tras comprender la importancia del sistema olfativo: es el puente entre la teoría y la práctica diaria.