En Navidad: usar los aromas como una práctica de presencia.
Entrena tu olfato de forma natural esta Navidad con una práctica breve y emocional: aromas como canela o cítricos para activar presencia, regular emociones y conectar con recuerdos. Guía simple en 3 minutos.
La Navidad no solo se ve y se oye: se huele. Canela, cítricos, pino, chocolate, café… A veces basta un aroma para que aparezca una escena entera: una cocina, una persona, un abrazo. No es casualidad. El olfato está conectado con redes cerebrales implicadas en emoción y memoria, por eso los olores pueden tocarte “por dentro” tan rápido.

Este 25 de diciembre, en lugar de quedarte solo con la nostalgia o la prisa, te propongo un gesto sencillo: usar los aromas como una práctica de presencia. No se trata de perfumar la casa sin criterio, sino de entrenar tu atención olfativa para volver a ti, especialmente si estas fechas te remueven.
Mini práctica (3 minutos)
- Elige un olor navideño natural: piel de mandarina, rama de romero, canela en una taza, o un aceite esencial que ya conozcas y toleres.
- Acércalo a unos centímetros y haz 3 inhalaciones suaves por la nariz, sin forzar.
- Pausa 10 segundos y nombra: ¿qué siento ahora? (calma, alegría, ternura, vacío, gratitud…).
- Escribe una frase: “Hoy necesito ___ y me lo regalo con esta pausa”.
Después, vuelve a la mesa, a la conversación o al silencio con una idea clara: puedes elegir tu ritmo. Los aromas actúan como un ancla: te recuerdan que estás aquí, hoy, y que tu cuerpo también celebra cuando lo escuchas. Si en algún momento el olor te resulta molesto, para y ventila: el entrenamiento siempre es amable.
Si quieres ir un paso más allá, un entrenamiento guiado en 7 días puede ayudarte a convertir este gesto en hábito.
Felices fiestas.