Hay días en los que la mente corre por delante del cuerpo. Te levantas, haces café, respondes mensajes, sostienes a otros… y, de pronto, notas que estás “arriba”: respiración cortita, hombros tensos, pecho algo cerrado. No es que pase nada grave. Es más sutil: falta suelo interno.

Este enero —SOSTENER—, la propuesta es volver al centro con algo muy simple: un ancla sensorial. Esa señal que le dice al sistema: estoy aquí, ahora, en mi cuerpo.
Hoy, desde sentiressen te propongo hacerlo en compañía del reino vegetal con un aroma conífero que sugiere estabilidad: abeto (abeto balsámico).
Ancla sensorial: qué busca tu sistema cuando pide seguridad
La “seguridad en el cuerpo” no es una idea bonita: es una vivencia concreta. Muchas veces aparece como necesidad de regular el ritmo, bajar el volumen de la alerta, y recordar que el cuerpo puede ser hogar.
Suele sentirse así:
- hiperactividad mental con cansancio físico,
- tensión en la nuca / mandíbula / diafragma,
- dificultad para “parar” sin culpa,
- necesidad de control para no desbordarse.
En invierno, el entorno también empuja hacia adentro. El reino vegetal lo sabe: las coníferas sostienen su verde en pleno frío, como si recordaran que la continuidad no siempre es exuberante; a veces es discreta, constante, fiel. Y en lo transpersonal, esa imagen puede funcionar como metáfora: sostenerse por dentro, sin rigidez; permanecer, sin endurecerse.
Aquí entra una frase clave de sentiressen: “cuídate desde la presencia”. La presencia no es una meta, es una práctica mínima que se repite. Y, como recordatorio: “el secreto es la constancia y la comunidad la hace posible”.
Aroma guía y alternativas
Abeto balsámico (Abies balsamea): refugio y seguridad corporal
El abeto balsámico (Abies balsamea) se destila de agujas y ramillas y procede de bosques fríos y húmedos de Norteamérica (especialmente Canadá y nordeste de EE. UU.). Su perfil se describe como verde, balsámico, suave, húmedo, muy de bosque acogedor.
En el plano psicoemocional, muchas personas lo asocian a: sostén, refugio, seguridad en el cuerpo y calma profunda; como un “techo verde” que acompaña sin exigir.
Dicho en lenguaje sencillo: puede ayudarte a sentirte más habitable por dentro, especialmente cuando estás en modo aguante.
Alternativas aromáticas (elige una si lo necesitas)
Si no tienes abeto balsámico, o si hoy tu sistema pide otro matiz, puedes probar:
- Pino silvestre (Pinus sylvestris): bosque fresco y limpio, con sensación de aire de montaña; se asocia a revitalización, aire fresco, energía respiratoria y firmeza.
Vía alternativa cuando necesitas suelo… y también un poco de impulso. - Cedro del Atlas (Cedrus atlantica): madera seca y profunda; suele sentirse como estructura, sostén interno, dignidad y firmeza tranquila, con imagen de “tronco interno”.
Vía alternativa cuando la seguridad que buscas es más “columna” que “manta”. - Abeto Douglas (Pseudotsuga menziesii): conífera fresca con matiz cítrico-dulce, luminoso y expansivo; palabras clave: coraje, expansión y verticalidad amable.
Vía alternativa cuando necesitas sostén… pero con más espacio en el pecho.
Práctica de olfacción consciente: RESPIRAR para volver al cuerpo (5–10 min)
Intención: convertir la respiración en tu ancla sensorial y dejar que el abeto acompañe, sin forzar.
Normas de seguridad sentiressen (siempre): uso solo olfativo. Prepara 1 sola gota del aroma en una mouillette, un pañuelo de papel o un pequeño disco de algodón. No uses difusores, no lo inhales del frasco, no uso tópico ni interno. Guarda el soporte en un sobre o recipiente cerrado y reutilízalo varios días.
1) PARAR (30–60 s)
Siéntate. Pies en el suelo. Una mano en el pecho y otra en el vientre (o donde sea más cómodo). Ojos abiertos o cerrados.
2) RESPIRAR (2–3 min)
Haz 3 exhalaciones largas (sin empujar, solo alargando). Imagina que cada exhalación baja un escalón: de la cabeza al pecho, del pecho al vientre, del vientre a las piernas.
Luego deja que la inhalación venga sola. No “hagas” respiración: permite.
3) SENTIR / OLER (2–4 min)
Toma el soporte a unos centímetros de la nariz.
- Haz 2 inhalaciones suaves. Pausa.
- Observa una sensación corporal dominante (una sola): calor, apertura, peso, espacio, tensión, alivio…
- Haz otras 2 inhalaciones suaves. Pausa.
- Nombra mentalmente una palabra sencilla: seguridad, suelo, refugio, aquí.
Si en algún momento el aroma resulta invasivo, ajusta o para. Menos es más.
Recordatorio de marca: “cuida de tu sistema psicoemocional en compañía del reino vegetal y sus aromas”. Acompañar no es empujar.
4) VIVIR (1–2 min)
Elige un gesto de integración mínimo para hoy (uno):
- soltar hombros al exhalar,
- apoyar bien los pies antes de levantarte,
- decirte una frase simple: “puedo sostenerme sin tensarme”.
Y listo. Que sea pequeño. Que sea repetible.
Integración y reflexión
Sostener, en enero, no es aguantar más: es encontrar un apoyo interno que no pese. El abeto balsámico puede recordarte esa seguridad básica: cuerpo como refugio, respiración como puente, aroma como señal amable de presencia.
Dos preguntas para cerrar:
- ¿En qué momento del día notas más que “te vas de tu cuerpo”?
- ¿Qué cambia en ti cuando priorizas 2 minutos de ancla sensorial antes de seguir?
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Porque “el olfato es la puerta a tu inconsciente y tiende puentes de conciencia colectiva como hace el reino vegetal con sus aromas”… y a veces, ese puente empieza con una sola gota y una exhalación larga.
Buenas prácticas aromáticas!