Análisis descriptivo olfativo

Análisis descriptivo olfativo: cómo describir un aroma con precisión (sin interpretar de más)

ENTRENAMIENTO OLFATIVO NATURAL.

El análisis descriptivo olfativo es el arte (y el entrenamiento) de poner palabras a lo que percibes sin convertirlo enseguida en explicación. Es pasar de “me gusta / no me gusta” a un lenguaje más fino: familias olfativas, textura, evolución, nitidez, persistencia.

Esta práctica no busca “tener razón”, sino ganar claridad perceptiva. Cuando describes con precisión, el olfato se afina y la atención se estabiliza: sabes mejor qué está pasando en el aroma y qué está pasando en ti, sin mezclarlo todo.

Si quieres la técnica base de olfacción (tres inhalaciones suaves con pausas), empieza aquí: Olfacción consciente

Qué es describir (y qué no es)

Describir es nombrar cualidades observables del olor tal como se presenta ahora.

  • “Fresco, verde, nítido, salida rápida.”
  • “Cálido, resinoso, denso, persistente.”

Interpretar es dar un significado o una causa.

  • “Esto significa que…”
  • “Me pasa esto porque…”

Aquí no se prohíbe interpretar, pero sí se cambia el orden: primero describir y después, si hace falta, interpretar con prudencia. La descripción protege de dos extremos: la fantasía rápida y el reduccionismo.

Por qué este paso cambia la práctica

El análisis descriptivo olfativo aporta tres cosas muy concretas:

  1. Entrena tu olfato
    Aprendes a distinguir capas, evolución y matices (discriminación olfativa).
  2. Reduce confusión interna
    A veces un aroma activa recuerdos o asociaciones (incluso inconscientes). Describir separa: qué percibo vs qué me evoca.
  3. Te devuelve criterio
    En vez de elegir por impulso o por “debería”, puedes elegir con más calma: por amabilidad, por dirección y por coherencia con tu momento.

Si estás eligiendo materia y quieres afinar preferencia/afinidad: Preferencias olfativas y afinidades aromáticas

Cuándo describir (para que sea claro y útil)

Lo más claro es describir después de las tres inhalaciones, en la pausa que viene a continuación: así registras lo que has percibido, antes de que la mente lo rellene.

El orden más simple es este:

  1. Olfacción consciente (tres inhalaciones suaves con pausas).
  2. Descripción (una frase breve con 2–3 descriptores).

Así la descripción nace de la experiencia y no de una idea previa.

El mapa de descriptores (tu banco Sentiressen)

Para describir bien no necesitas un “diccionario infinito”. Te basta con un banco estable: un puñado de palabras que puedas repetir y comparar. Una pauta sencilla: después de la olfacción consciente (3 inhalaciones suaves con pausas), elige 2–3 descriptores.

No busques “la palabra perfecta”. Elige una palabra clara que te ayude a registrar lo que has percibido. Y recuerda: esto no es un estándar. La olfacción es subjetiva (como toda percepción) y cada persona nombra desde su experiencia. Usa este banco como una propuesta orientativa: un punto de apoyo para afinar tu lenguaje y observar cómo cambia tu percepción con el tiempo.

1) Descriptores sensoriales (familias)

Elige 1–2 palabras de familia y, si quieres, añade una palabra de textura.

  • Cítrico: chispeante, jugoso, ácido, piel de cítrico, fresco, luminoso
  • Aromático/Herbal: herbal, limpio, verde, alcanforado suave, medicinal sutil, aireado
  • Floral: floral, delicado, empolvado, meloso, cremoso, aterciopelado
  • Verde: hoja fresca, hierba cortada, tallo, clorofila, húmedo, crujiente
  • Especiado: cálido, picante, seco, penetrante, envolvente, estimulante
  • Resinoso/Balsámico: resinoso, balsámico, ámbar, ahumado, dulce profundo, redondo
  • Amaderado: madera seca, lápiz/cedro, terroso, raíz, cremoso, estructurado
  • Mentolado/Fresco: mentolado, frío, despejado, balsámico, penetrante, expansivo
  • Dulce/Gourmand natural: dulce, tostado, cacao, vainillado, miel, reconfortante
  • Mineral/Terroso: tierra mojada, arcilla, mineral, húmedo, oscuro, profundo

2) Atajos útiles (para afinar sin complicarte)

  • Textura: seco, húmedo, cremoso, polvoriento, aéreo, denso, brillante, opaco
  • Evolución: apertura rápida, corazón estable, fondo persistente, cambia con el tiempo
  • Intensidad percibida: sutil, medio, intenso, invasivo (si aparece, ajusta o para)

Ejemplo simple: “resinoso, denso” o “cítrico, brillante”.

3) Descriptores emocionales (cómo te deja)

Aquí elige 1 palabra. Si sientes varias cosas, toma la que esté más presente.

  • Calma y contención: calma, serenidad, seguridad, suavidad, refugio, pausa
  • Orden y limpieza mental: orden, espacio, claridad emocional, centrada, presente, estable
  • Activación y energía: vitalidad, motivación, ligereza, despertar, foco
  • Intensidad emocional: nostalgia, sensibilidad, melancolía suave, inquietud, tensión (si sube, ajusta)
  • Conexión y afecto: cercanía, ternura, apertura, empatía, alegría tranquila, gratitud

4) Descriptores contextuales (dónde / cuándo / para qué)

Úsalos cuando quieras dar sentido práctico a tu aromateca personal: momento, lugar o intención.

  • Momentos del día: mañana, media tarde, noche, antes de dormir, antes de una tarea, después de comer
  • Recuerdos: infancia, vacaciones, casa de alguien, paseo, celebración, tarde tranquila
  • Lugares/escenas: bosque, cocina, jardín, hogar, montaña, aire limpio
  • Intención: “me sostiene para…”, “lo elijo cuando…”, “me regula en…”
  • Estaciones: primavera, verano, otoño, invierno, lluvia, sol

Cómo hacerlo en 60–90 segundos (después de oler)

Paso 1 — Olfacción consciente completa

Primero la práctica, siempre igual: 3 inhalaciones nasales suaves con pausas breves entre inhalaciones para evitar saturación. Registras al final, cuando la percepción está más estable.

Paso 2 — Registro estándar (simple y repetible)

Si quieres un formato fijo, este es el registro base:

  • Intensidad (0–5)
  • Agrado (0–5)
  • Descriptores olfativos (2–3 palabras)
  • Estado emocional (1 palabra o frase breve)

Aquí no se trata de “hacerlo perfecto”, sino de hacerlo simple y repetible.

Paso 3 — Elige 2–3 descriptores (no más)

Elige una familia (p. ej., cítrico / resinoso / verde), añade una textura (p. ej., denso / brillante) y, si procede, una nota de evolución (apertura rápida / fondo persistente).

Paso 4 — Escribe una frase

Ejemplos (modelos):

  • “Hoy se presentó fresco y luminoso, nítido, con apertura rápida.”
  • “Más resinoso y redondo, denso, con fondo persistente.”
  • “Verde/herbal, aéreo, ritmo rápido, termina más suave.”

Paso 5 — Si aparecen recuerdos, sepáralos

Si surge una memoria o una escena, puedes anotarla, pero en otro renglón:

  • Descripción: “cálido, envolvente, persistente.”
  • Evocación: “me recordó una casa antigua.”

Así mantienes claridad sin reprimir la experiencia.

Un puente con la perfumería natural

Si vienes de la perfumería o te ayuda ese lenguaje, puedes usar perfiles como referencia siempre que vuelvas a la descripción:

  • cítrico (luminoso), verde/aromático (aireado), floral (envolvente), amaderado (estable), ámbar/oriental (cálido), cuero/gourmand (denso).

Úsalos como brújula, no como etiqueta cerrada.

Errores comunes, soluciones simples.

  • Querer “explicarlo” demasiado pronto → no es un error: suele ser prisa. Vuelve a la calma, haz la práctica suave y elige 2–3 descriptores. Este es un entrenamiento de atención; se asienta con tiempo y repetición, y puede contribuir a fortalecer tu reserva cognitiva.
  • Escribir mucho → no es un error. Si te sale largo, sepáralo en dos líneas (descripción + evocación) y procura mantener 2–3 descriptores como columna vertebral para poder comparar con el tiempo.
  • Buscar un vocabulario perfecto → usa tu banco base y sostén coherencia.
  • Oler con demasiada intensidad → aumenta distancia; la nitidez suele mejorar.
  • Fatiga olfativa (todo se aplana) → ventila, descansa, cambia de familia o reduce frecuencia.

Criterios para saber que estás afinando tu olfato y sensibilidad.

Vas bien cuando:

  • describes sin pelearte con el resultado,
  • tus frases se vuelven más simples y más precisas,
  • distingues mejor inicio / desarrollo / final,
  • tu registro es coherente a lo largo de varios días.

Seguridad y límites

El análisis no requiere intensidad. De hecho, la delicadeza suele ser más eficaz.

  • Prioriza distancia y ventilación, especialmente con extractos concentrados.
  • Si hay sensibilidad alta, reduce frecuencia y elige materias más suaves (planta viva, especias amables, hidrolatos).

Para un marco completo de límites y adaptaciones: Seguridad y límites

Preguntas frecuentes

¿Esto es “técnico” o es para cualquiera?
Es accesible. La técnica es mínima: oler con suavidad y describir en una frase (o en dos líneas si lo necesitas). La precisión llega con repetición.

¿Y si no encuentro palabras?
Empieza por un solo eje (p. ej., fresco/cálido) y añade otro cuando sea fácil. Un vocabulario pequeño, bien usado, es suficiente.

¿Qué hago si un aroma me activa demasiado?
Aumenta distancia, reduce tiempo, cambia a una materia más amable. Si aparecen recuerdos, sepáralos de la descripción; si es abrumador, para y vuelve en otro momento.

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